Como el hueso volador de la prehistoria en la película 2001, una odisea del espacio , al que le sigue el contraplano de una nave galáctica, o el mismo momento en que alguien diseñó el agujero del donut, Isabel Martínez también tuvo su efecto eureka.
Hace unos catorce años, cuando trabajaba de copywriter , de redactora en una agencia de publicidad de la capital catalana, vio esa luz que le cambió la vida aunque no tuviera ni idea de que algo tan poco remarcable iba a redirigir su rumbo.
“Siempre había tenido miedo a la tecnología. Nunca había tenido cámara de fotos. La primera fue la de mi iPhone4. Y empecé a hacer fotos”, rememora en un hotel del Bowery, al este del bajo Manhattan.
Todo empezó porque, al igual que millones de usuarios de las redes sociales, había encontrado Instagram, donde colgaba sus imágenes. “En Instagram, descubrí una mirada”, comenta.
Esa mirada la llevó a ser fotógrafa de moda o a oscurecer las pantallas de Times Square a medianoche, donde, durante tres minutos diarios, todo un mes en el 2018, hizo que virtualmente amaneciera ahí Barcelona, su ciudad natal. Fue la primera mujer española elegida para llevar a cabo ese proyecto.
“En contra de lo que se puedan pensar, creo que la IA revalorizará el valor de lo humano”
Y así hasta que, hace unos días, de regreso a Nueva York, aquella publicista temerosa de la tecnología se convirtió en una de los diez artistas globales seleccionados por OpenAI, la empresa que revolucionó a nivel popular la inteligencia artificial con ChatGPT, para experimentar la creatividad con Sora, una nueva herramienta de inteligencia artificial.
Sora, disponible desde este mes, es un modelo de generación de vídeo. Puede crear grabaciones desde textos y “sirve como base para una IA que comprenda y simule la realidad”, explica la empresa en un comunicado. “Es un paso importante hacia el desarrollo de modelos que interactúen con el mundo físico”, añade.
En el cine Metrograph, se presentó la denominada “selección Sora” en la que participaron los diez elegidos, lista en la que figuraron, además, los hermanos barceloneses Xavier y Daniel Cardona (Boldtron).
Isabel Martínez, hoy de 48 años, quedó atrás y se transformó en Isabelita Virtual, nombre artístico con el que llegó a ser la persona anónima en Instagram con más seguidores en España y que Vogue Italia seleccionó entre los mejores fotógrafos.
La pieza visual que presentó en la Gran Manzana, en la que lo único real es su voz de narradora, se titula Soledad , un corto de algo más de dos minutos que habla de “la conexión-desconexión”, según su definición. “Mi obra es crítica con las redes y con todo este sistema”, recalca.
“Quería dar visibilidad a esta mujeres del franquismo a las que el sistema obligaba a mantenerse discretas”
“Soledad es una metáfora, trata de lo solos que nos sentimos en esta sociedad, de la dificultad de comunicación real que tenemos las personas para establecer vínculos”, dice. “Esto los puedes interpretar desde el autista al inmigrante que se mete en una sociedad que no le pertenece y en la que se siente extraño, pero también se aplica a cualquiera de nosotros”, sostiene. Rodeados de gente pero, en verdad, aislados.
No es la primera vez que se encuentra en una de estas selecciones. Después del pantallazo monumental de Times Square, Martínez estuvo en París trabajando para Meta en estrategias creativas. A su regreso a Barcelona, fue una de las elegidas por OpenAI para experimentar con Dall-E, paso previo a Sora, que solo creaba imágenes.
Isabelita Virtual presentó entonces Juana y Josefa . Son su tía y su madre, las dos octogenarias y naturales de Totana (Murcia). “Están de espaldas y las sitúo en diferentes regiones de España, zonas rurales, y van vestidas de manera muy poco discreta”, describe. “Quería dar visibilidad a esta mujeres que habían vivido en la época franquista y que el sistema las obligaba a mantenerse discretas, modestas, sumidas en sus casas”, subraya.
Gracias a esta creación, ganó hace un par de meses el premio Pilar Juncosa que concede la Fundación Miró de Mallorca. Es otro hito para ella, por cuanto es la primera vez que se concede esta distinción a una obra realizada con IA.
El proceso creativo con la inteligencia artificial, que abre tantos interrogantes sobre la suplantación del humano, deja en Martínez algunas conclusiones. “Vi rápido que la gente usa la IA de manera espectacular en lo estético, pero con muy poco fondo a nivel conceptual y yo intento explicar historias”, dice.
De las fotos con su iPhone4 e Instagram, pasó a ser fotógrafa de moda y autora de grandes proyectos
“La IA supone la democratización de una herramienta de creación, lo que garantiza un crecimiento exponencial de imágenes y vídeos, si bien cantidad no es calidad”, matiza. Considera que muchas de las cosas que se ensalza realizadas con inteligencia artificial pasarían sin repercusión alguna de haber sido hechas por la vía normal.
“En contra de lo que se puedan pensar, creo que la IA revalorizará el valor de lo humano, siempre que no sea mediocre”, apostilla. Isabelita Virtual siguen siendo Isabel Martínez.